miércoles, 3 de diciembre de 2014

Cuando estás triste.

No es fácil hablar de cuando estás triste. Todos podemos hablar de cuando estamos contentos, felices, alegres, enamorados.
Pero. Describe tristeza, dime cómo es la desesperación, explícame cómo te rompes al respirar y dónde perdiste las piezas que le faltan a tu corazón. Cuéntame como es eso de perder todas las batallas y no saber si es que peleas mal o si que tu ejército tiene demasiadas bajas.
Es fácil explicar que has estado triste, pero no decir que lo estás.
Es fácil contar que estás contento, tienes ganas de reír y sonríes todo el rato, las mariposas en el estómago y esas cosas que todos sabemos.
Sin embargo, cuando estás triste se te hace imposible decirle a alguien que lo estás. Es tu secreto, bajo llave. Y la pregunta de siempre, ¿por qué? Porqué estás triste o porqué no estás contento, que aunque lo parezca, no siempre es lo mismo.
Es más sencillo contar como te coge de la mano y te hace volar o como te llena de besos y hace que dejar de respirar sea vivir más intensamente.
Pero cuando estás triste, ¿cómo explicas que se te quiebra la piel y que por las brechas se escapan los sueños?
Es más fácil estar feliz, aunque no sea fácil saber estarlo.

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Cuenta atrás.

Eres mi canción en repetición,
Mis dieciocho deseos aún por cumplir,
Mis diecisiete sueños pendientes,
Mi cigarro número dieciséis,
Mis quince suspiros,
La cama que suma catorce,
Mi martes 13.
Eres mis doce campanadas,
Las once puñaladas por la espalda,
El décimo polvo.
Eres mi noveno sin ascensor,
La octava maravilla,
Mis siete pecados capitales.
Eres mi sexto sentido,
Los cinco minutitos más.
Eres mi cuarta victoria,
Mi tercer amor,
Mi dos de enero.
Eres mi número uno.

domingo, 12 de octubre de 2014

Cosas de gatos.

Que hace tiempo que no escribo, dicen.
Hace tiempo que no te toco, siento.
Hace tiempo que no te beso, muerdo.
Hace tiempo que no abrazo, al miedo.
Más hace que no lloro, intenso.
Hace tiempo que no bailo, sola.
Hace tiempo que no te echo de menos.
Ahora.
Cosas de gatos.
Y horas al teléfono.
Madrid.
Ahora.
Canciones de "Tu y yo contra el mundo". Y en castellano.
Poesía en bares baratos.
Tenerle a dos segundos de distancia y 700 km de realidad.
Ahora.
Libros.
Shakespeare.
Y "In Love".
Ahora.
Sueñame bonito.

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Destrozanos.

Ciérrame los ojos.
Quémame la yema de los dedos.
Átame, puede que intente escapar.
Susurrame al oído cosas guarras, que la poesía hace tiempo que me rompió el corazón.
Tírame del pelo.
Muerdeme la boca.
Muerdeme todas las palabras que nunca pude decir.
Recórreme el cuello a besos, a ver si pierdo la conciencia.
Lame todas las cicatrices, a ver si curan.
Pégame, hasta que no pueda más.
Luego abrázame fuerte.
Ven, vete, vuelve.
Vete, no te vayas.
Fóllame, pero ni el corazón ni la mente.
A esos destrozalos.
Águantame.
No me soportes.
Cógeme del cuello cuando no te quiera besar.
Hazme fuerte.
Llévame al límite.
Destrozame más de lo que me he destrozado yo.
Mátame y luego llora.
Destrozanos.

martes, 19 de agosto de 2014

Convertirse en primavera.

Tenía por ojos dos inviernos tormentosos.
Su sonrisa era el verano más caluroso de tu vida, pero su boca era como un agujero negro de perversión.
Podías unir sus lunares y en su piel seguro encontrabas constelaciones más bonitas que las del cielo.
No podrías bañarte en ningún mar más frío que su ausencia.
Y ningún amanecer era más bonito que verla despertar.
Coger su mano era acariciar la libertad.
Besarla era sentirte tocar las estrellas la noche más oscura de tu vida.
No podía decirte que todo iba a ir bien, pero podía abrazar tus temores hasta que casi dejaran de existir.
Podías morir de amor al escucharla reír.
Tenía una forma especial de hacerte cosquillas en el corazón.
Con ella no se sentían mariposas en el estómago; se sentían huracanes por cada parte del cuerpo.
La mejor música eran sus gemidos al hacerte el amor y al hacerlo era como tu canción preferida de los Rolling.
Sabía ronronear como una gata, mirarte como una puta y sonreírte como una niña.
Dejaba caer el vestido que llevaba esa noche y descubrías que la octava maravilla era su piel.
Su cuerpo era el mapa del tesoro más sucio que puedas encontrar.
Tocarla era casi convertirse en primavera.
Su dulzura se perdía en alguna de sus palabras y se convertía en un animal.
Ella era como la vida misma. Pero más puta y mucho más guapa.
Tan perdida. Tan asustada.
Tardó en marcharse lo que se tarda en decir 'no te vayas'.

miércoles, 13 de agosto de 2014

Que si no duele no importa.

Cuento contigo una vez más y me vuelves a decir que sí. Como si me hubiese ido yo.
Que no funciono, que estoy rota de hace tiempo y no me puedo reparar.
Esto no es una película de buenos y malos, ni nosotros vamos a tener un final feliz.
Eramos un 'tira y afloja' continuo. El 'ni contigo ni sin ti' todos los días.
Y nos dolemos.
Pero como dice Felina ''no podemos estar solos los dos juntos''.
Que aunque te fueras te duele.
Y eso me hace feliz.
Que si no duele no importa.
Ojalá dejes de tener miedo, tú, que me enseñaste a mí a no tenerlo.
No sé.
Sabes que yo siempre te voy a recordar, o lo que es lo mismo, nunca te voy a olvidar.
Me rompiste el corazón justo antes de que dejara de latir. Y menos mal.
Aunque ahora me digas que no quieres a otra persona como yo en tu vida, ya te la arrasará otra más bonita. O más perdida.
Aunque me digas que no hay nadie más como yo.
Aunque no quieras querer a nadie más.
Bueno.
Es cierto, no es probable que vuelvas a tener a alguien como me tuviste a mí, pero eso es porque no se suele regalar el corazón.
Ahora, búscate a alguien mejor.

domingo, 3 de agosto de 2014

Aún.

Aún pienso. Pienso en como terminaste conmigo quebrándome el poco corazón que me quedaba.
Pienso, en que aún me quieres y aún te quiero, pero que ya no seremos nada.
En que dejé de ser tu niña para ser sólo otra extraña de la que te conoces cada rincón de piel y a quién recorriste cada lunar con los labios.
Pienso en qué pasaría si te viera en la calle. En nuestras calles. Y no te pudiera coger de la mano para tirar de ti.
Y tú, que sabes que hay otros, a otros que quiero, sigues ahí pellizcándome los sueños que habíamos prometido cumplir juntos.
Ojalá pudieramos volver a la primera vez y decirnos que nos vamos a destrozar. Ojalá pudieramos cambiar que yo estubiera tan loca y tú tan perdido.
De momento sólo sé que eres tú el primero que me toca el corazón. Y también espero que no seas el último.
Ojalá cumplieras tu promesa de seguirme a cualquier rincón del mundo, porque yo estoy cubriendote de las balas y me queda poco para caer.
Para siempre nosotros nunca juntos.

lunes, 28 de julio de 2014

Te quiero, M.

¿Sabes?
De mayores nos veo felices.
Pero no felices como ahora de un porro, felices de verdad.
Nos levantaremos con ganas de hacer cosas, de no parar.
No seremos como la gente normal.
Seremos de esos que ves en la calle y piensas TÚ.
Nos veo viajando a toda hostia. Cada semana en un país distinto. Japón, Turkia, Brasil, en las fabelas. Con la gente de verdad.
Iremos a toda hostia. Más rápido con el mundo.
Y sin miedo a estrellarnos porque nos hemos estrellado tanto ya que no podemos seguir haciéndolo.
No tendremos miedo.
Y tendremos esa hambre de no poder con este trozo de mundo que ya estamos pidiendo el siguiente para comérnoslo.
Tan grandes, tan fuertes y tan libres.
Imposibles de parar.
Sin si quiera plantearnos la idea de detenernos.
Porque no. No podremos conformarnos.
Y no es que no quiera, es que no puedo decirte que va a salir todo bien. Pero mientras me cojas de la mano me da igual lo que pueda pasar.
Siempre con la sonrisa puesta y nuestros excesos.
Te quiero, M.

Me voy a ir.

Una página en blanco para explicarte qué va a pasar.
Mientras, el café con hielo y el cigarro de después.
Verás... Quiero grabarte mi nombre a fuego en la piel a base de sexo.
Que cada vez que otra te toque te falte que sea mi piel.
Me voy a ir. Te follarás otras mil. Pero nunca serán yo.
Te he elegido y ya no hay más. Soy como 'La chica más bonita de la ciudad' de Bukowski.
Por ti cambio todos mis planes, pero sólo paro un par de segundos.
Te prometo amor del bueno y partirte el corazón.
Te prometo ser peor que una bala en el pecho.
Ojalá que cuando yo ya no esté tú no puedas hacer otra cosa que echarme de menos.
Prometo hacerte el más feliz de la Tierra durante un minuto.
Prometo que cuando te vea con otra que esté intentando reconstruirte, con dulzura iré a besarte una vez más.
Y si tu sigues siendo un enamorado de las causas perdidas, me cogerás la mano y huiremos.
Volverás a romperte una vez más mientras hacemos el amor.
Convertiremos todos los lugares en nuestros lugar y luego te dejaré solo, recordando como solía mirarte, como si contigo fuera capaz de volar.
Voy a hacerte tanto daño que dejarás de tener miedo.
Y eso es bueno, creo.

lunes, 21 de julio de 2014

Hice trampas.

Que ganas de cruzarme contigo en la calle.
Liarte con un par de besos y una sonrisa.
Te voy a pedir que juguemos, y quien gane se queda los 'para siempres'.
Tendremos que recorrer todas las calles para buscar mis pedacitos.
Habrá en el cine, donde me metiste mano por primera vez.
Y en el callejón donde me dijiste 'te quiero' y se paro el mundo.
En tus sábanas seguro que queda algo.
Y en todas las sonrisas que me dibujabas.
Tal vez si me haces reír una vez más se me escape lo poco que queda de corazón por la boca.
Y que desastre.
Porque ahora llueve, y mira que hace sol.
Da igual, yo sigo saltando de abismo en abismo, y te beso porque me tocas.
Cuando terminemos el camino de los recuerdos hacemos recuento.
Veamos cuantas veces me rompiste y cuantas me rompí yo sola.
Ya sé que voy a ganar yo. Hice trampas jodiéndome hace tiempo.
Y es que mi corazón ya no funciona bien y destroza todos los que se le acercan.
Ah.
Sí.
He ganado. Y me quedo todos los para siempre que me prometiste.
Tú quédate el olvido, que a la larga termina siendo más triste.
¿Ahora?
Bueno, yo me voy reconstruyendo, tu puedes borrarme de tu lista de contactos.

sábado, 19 de julio de 2014

Corre.

Oye, que tengo miedo.
Que estoy perdida.
Que te necesito aquí.
Agarrándome fuerte la cintura.
Deslizandote por mis caderas.
Cógeme y súbeme a la encimera, vamos a hacer el primer plato.
El segundo, lo hacemos en el suelo.
Y el postre, entre las piernas.
Que me cojas del cuello. Y me tires del pelo.
Que me comas a besos todos los miedos.
Que me muerdas todos los puntos débiles, que contigo todo se hacen fuertes.
Recórreme con la lengua todos los secretos.
Córrete en mis imposibles.
Y mientras yo, te como la boca, te arranco la ropa y todos los sueños.
Te beso en todas las veces que te decías 'no puedo'.
Seamos uno, sin miedos.
Huyamos de todo contra una pared.
Fumemonos toda la hierba del mes.
Luego, sólo abrázame.
No quedará nada que no sepas.

jueves, 17 de julio de 2014

Vuelve.

Cuando llovía siempre llevaba un paraguas con flores amarillas, no soportaba un día sin sol.
Nunca tenía sueño. Y siempre miedos.
No se cruzaba con gatos negros.
Su respuesta siempre era una sonrisa torcida mientras alzaba los ojos y agachaba la cabeza. Te prometo que cuando sonreía se paraba el mundo un segundo.
Y su risa, era tu sonido preferido.
Con ella nada era blanco o negro, tenía su propia gama de colores.
Te ponía sus gafas de ver el mundo de color de rosa y te cogía la mano mientras te llevaba a su paraíso.
Con ella, aunque no te quisiera, no se follaba, se hacía el amor.
Era tan tierna que siempre parecía que estuviera enamorada de ti.
Tenía la cabeza llena de sueños bonitos y de su canción.

https://www.youtube.com/watch?v=gCInDF8qS44

Vivía enamorada de la primavera.
Y sabía explicarte con los ojos porqué.
Siempre con alguna flor en el pelo.

Y luego, simplemente se fue. Y se llevó la mitad de mí.
No sé porque, pero me dejó sola. A medio construir.
La echo de menos.
Vuelve.

domingo, 13 de julio de 2014

Así.

Así.
Tan puta que después de echarte un polvo te destrozo.
Tan puta que si me quieres te dejo mirar cuando me como una polla.
Tan puta que si me pides una cita primero te follo y luego decido si me quedo al cine.
Tan puta que sólo me enamoro de mi misma.
Y sí, de aquellas que cuando sale con amigas les levanta el tío a base de escote y sonrisa.
O si hace falta, te levanto la tía.
Que cuando me gusta alguien tiro del morbo de niña tonta. Y luego le saco las uñas.
Que juego contigo. A quitarte la ropa. Y a romperte el corazón.
Pero ya sabes lo que hay.
Yo no cambio por nadie.
Igual que nadie cambia por mí.
Tan puta, que es imposible enamorarse de mí.
Pero al final, me quedo con la copa de vino (en las mejores ocasiones de vodka) y el libro de Bukowski. Totalmente sola.

miércoles, 9 de julio de 2014

¿Pero no te has enterado?

'Te quiero', decía.
¿Pero no te has enterado? Soy una puta. De las que ya no quedan.
Más puta que la vida, pero follo mejor.
¿No te has enterado de que siempre muerdo al besar?
Y que siempre tengo un cigarro en la boca.
"Que si fuma la chupa" y yo me lamo los dedos después de tocarte.
Y te echo el humo a la cara.
Que siempre tengo sed.
Me follaría a tu mejor amigo y te dejaría mirar.
Todo esto con los labios pintados de rojo.
'Te quiero', 'Gracias'.
Y así con todo. Contigo.
Conmigo.
Te metería una bala entre los ojos y luego te echaría de menos.
Una chica fácil que parece enamorarse de todo el mundo.
Menos de ti.
Te araño la espalda. Te dejo marcas.
Cicatrices en el corazón.
Te robo los miedos, eso así.
Una puta de las que nunca se quedan.


viernes, 4 de julio de 2014

Esa chica.

Me gustaría ser la chica.
La chica.
Esa que jamás olvidas. Esa que te cambia la vida y te enseña a reír más bonito.
Que te muestra la vida como ella lo ve.
Esa que cuando menos te lo esperas se va y te rompe.
Te deja completamente herido.
Y ya es imposible olvidar que hubiese pasado si no se hubiese marchado.
Entonces ves su mirada en todos los espejos y sientes su olor en todas las flores. Notas su piel cada vez que te pilla la lluvia en mitad de la ciudad. Su risa te resuena en la cabeza. Y su sonrisa. Esa se queda clavada en tu pecho. Aquella sonrisa que pensabas que sólo dibujaba en su cara para tí. Que le llenaba la cara.
Esa, que cuando se va te deja tirado en un bar.
La que hizo una banda sonora para tu vida. Una canción para cada momento. Incluso para aquellos en los que no está.
Esa chica que te despierta en mitad de la noche para llevarte a ver las estrellas al punto más alto de una ciudad que siempre ligarás a su nombre. Porque no habrá calle donde no te haya besado.
Esa que está completamente loca y te vuelve loco.
Que te hace las cosas fáciles difíciles pero que te encanta su forma de hacerlo.
Que te coge la mano y te hace cruzar la calle con todos los semáforos en verde.
Esa que te hace creer que todo el mundo está ciego y que tú eres el único que ve.
Tu puta luz cada mañana.
Aquella que te folla donde y cuando quiere, el corazón.
Esa que siempre te decía 'sólo somos nosotros'.
Que con ella no te hace falta ni respirar.
Porque morir de amor también es morir.
Y cuando se va mata.

Ella. Que siempre lo da todo. Y cuando no le queda más se va.

jueves, 26 de junio de 2014

Ella.

Era demasiado guapa para su bien, algo vulgar y muy pequeña.
Miraba como miran los hombres antes de matar.
Y así era ella, primero disparaba y después preguntaba.
Bailaba como si la meciera el viento.
Tenía los ojos de gata y la boca muy puta.
Se emborrachaba con whisky barato y besos robados.
Era de las que te dejaba la llave de su dormitorio en el bolsillo de los tejanos sin que te dieras cuenta.
De las que le coges la mano y cuando te la suelta te hierve su ausencia.
De las que siempre se van.
Y siempre andaba echando de menos a alguien, incluso a ella misma.
Se dormía en tu vientre y al despertarte sólo te quedaba un beso suyo en el pecho y las locuras que te hizo hacer.
Hacía que todas las mañanas se volvían frías sin sus besos de buenos días.
Era de las que te exprimía la vida cuando te hacía el amor.
Dejaba pasar la vida, sin suerte y con pocas ganas.
Siempre tenía la mirada perdida, pero tampoco sabía a donde iba.
Se limitaba a existir.

Carta a mí misma.

Hace tiempo que andas perdida. Ojalá te encuentres pronto, o te encuentren.
Ojalá se te deje de romper el corazón tan pronto y empieces por fin 'Rayuela'
Termina los libros que tienes a medias, y las historias que sabes que no van a ninguna parte.
Espero que dejes de fumar, tanto.
Y que vuelvas a comer sin problemas.
Pero sigue soñando.
Te aviso de que tal vez te vuelvas a enamorar mil veces, pero no lo des todo, que te vas a quedar sin nada para ti.
Sigue pintándote los labios de rojo y usando tu escote de siempre, que te sigan invitando a copas con segundas intenciones.
Vuelve a enrollarte con aquel cantante de poca monta, mientele diciendo que sus canciones son preciosas, mientras él vuelve a escribirte alguna.
Arréglate otra vez las uñas y vuelve a salir de cañas con los amigos de antes, me han dicho que te echan de menos.
Yo sigo pensando que eres todo miedos, pero que puedes hacerlo.
Aún  me sigue gustando cuando sacas tu sonrisa torcida de 'yo lo sé todo', aunque no sabes nada. Sácala a pasear de vez en cuando.
Vuélvete a querer pero con más ganas, que te hace falta.
Pero deja de llorar, que te vas a quedar sin lagrimas.
También te quiero decir que todo pasa, y que no te preocupes, que el tiempo cura heridas.
Cuídame.

domingo, 22 de junio de 2014

Luces en la ciudad

Brillaban la luces de la ciudad mientras se alejaba.
Sonaba Explosions In The Sky y soñaba con volver.
Un apartamento diminuto que siempre huele a café. Con el suelo lleno de libros y papeles arrugados. Las paredes abarrotadas de fotografías y en la mesa un par de paquetes de tabaco y un cenicero atestado. Todo el día sonando The XX o Leiva. Algo así, imagino. Un colchón el suelo con las sábanas manchadas de carmín y en la encimera pizza de la noche anterior. Y olería a besos, a amor y sexo.
Entre los libros, ropa tirada y las llaves totalmente pérdidas.
Todos los miércoles serían de cine.
La nevera estaría llena de cervezas y algún pedazo de queso.
Estoy segura de que tendría un par de camisas de algún hombre del que ya no recordaría ni el nombre, y una guitarra por si alguno de los que venía, a parte de saber tocarme, la supiera tocar.
Todo lleno de luces tenues y velas de colores.
Dos gatos negros. Y la de los ojos azules.

Enamorarse de mí.

Hoy, charlando, un amigo me ha dicho 'es imposible enamorarse de ti, eres demasiado complicada'.
Luego me ha explicado que al tener tantas caras era imposible enamorarse de todas ellas y seguir vivo. 'Totalmente imposible enamorarse de ti', decía.
Otro amigo, uno que una vez me quiso contestó 'es imposible no enamorarse de ella'. Sin dirigirse a mí.
Como si sólo hubiera dos caras, o quererme o no quererme nada.
Y que difícil entenderlo.
'Que tú lees, escribes, vives y sueñas. Follas mentes y eres demasiado tierna.'
Y sí, leo, escribo, vivo y sueño. Y puede que me pase de cariñosa. Pero ¿por qué debería no hacerlo?
Muchos chicos, y me atrevo a decir hombres me han dicho que estaban enamorados de mí. Y todavía no entiendo por qué.
Que tengo ese 'algo' distinto, dicen.
Que tras siete años sé que si descuelgo el teléfono volvería a tenerle en la puerta de casa con un poco de maría y la sonrisa de siempre.
Porqué, cuando se han 'enamorado' de mí, no se les ha borrado. Y sigo ahí. Y me siguen llamando para decirme que me echan de menos. Que no saben porqué me fui.
Pero es que yo siempre me voy.
Y tal vez mi amigo tiene razón y es imposible enamorarse de mí. Porqué tal vez si lo haces te rompo. Pero es porque yo estoy muy rota.
O no sé. No lo entiendo y no me entiendo.

viernes, 20 de junio de 2014

Deprisa.

Cuando todo pasa tan deprisa que no tienes tiempo. O pensarlo o vivirlo.
Yo, que me paso la vida en trenes y de un lado a otro. Que nunca me establezco en ningún lugar. No pienso. Y aunque a veces me va mal creo que disfruto más de la felicidad y de las no-decisiones que tomo.
Ojalá fueramos todos un poco más impulsivos y no nos limitaramos. Simplemente fueramos naturales. O más naturales.
Personas reales que viven pero sin pensarlo.

jueves, 19 de junio de 2014

Me río a todo volumen.

Como nos vamos perdiendo con los años. Perdemos la esencia. El ser niños. Reírse y jugar.
Yo me alegro de ser niña eterna, pequeña y juguetona. Y soñadora.
Sigue sin preocuparme que piensa de mí la gente cuando corro por la ciudad o me río a todo volumen.
Sigo pensando en que cuando te gusta alguien le tienes que dar un beso, y salir corriendo, a ver si viene a por ti.
Y taparte los ojos a ver si adivinas quién soy.
Y abrazo como si se me fuera a escapar de entre las manos, y me encariño muy rápido porque no pienso en las consecuencias.
Consecuencias. Qué palabra más horrible.
Borraría esa palabra. La de cosas que llegamos a perdernos. La de miedos que nos da.
Tengo miedo a la oscuridad, sonrío como una niña y sigo siendo ingenua. No me espero cosas malas de la gente y se me rompe el corazón a la primera.
Porque cuando eramos pequeños sentíamos todo más. Más intensamente. Y cualquier final era el fin del mundo. Y al rato ya reíamos.

domingo, 15 de junio de 2014

Nunca fuimos.

Ojalá volviéramos a caer en picado mientras volamos. Que bonita manera de ver todo perdido a tu lado. Ojalá volviéramos a soñar con huir a la ciudad de sueños, aquella que hicimos nuestra besándonos en cada calle. Abrazarnos los miedos, sin miedo. Dejando escrito que no fuimos sólo amor.
Pero a veces ser mucho no es ser todo, o ser todo no es suficiente.
Y nos borramos, el uno de la vida del otro. Dejando planes y sueños a medias. Algo perdidos, pero sin perder las ganas de volar.
Porque cariño, aunque nos estrellásemos, seguimos soñando.
Y teniendo ganas de seguir siguiendo, de seguir viviendo, apasionadamente.
Lo entiendo, las personas apasionadas asustamos y te asusté.
Te perdiste y me perdiste en el intento de encontrarnos.
Y ahora, que no somos más que recuerdos bonitos, que se empiezan a oxidar, ahora, que beso a otros en aquellos lugares en los que prometimos que no besaríamos nunca a nadie más. Ahora me doy cuenta, de que no fuimos nunca. Fuiste tú, y fui yo. Por separado y con complicaciones. Queriéndonos querer, pero sin saber si lo hacíamos bien.
Nos quedará tus canciones y tu guitarra, mis locuras y todo lo que te escribí. Pero todo lo demás se nos esfumó.
No fui nunca para ti, pero tampoco estoy segura de que tu llegarás a ser para mí.
Ojalá nos vaya bonito, o te vaya bonito, mientras a mí me va locamente apasionado.

Pero, que bonito.

Que triste.
Que triste hoy estando sola.
Que tristes 18 años sin ser nada.
Que triste la fiesta de los NO 18 que me tenía preparada.
Que triste ya no ser nada.
Que triste echar de menos y que tristes las llamadas.
Que tristes los encuentros casuales con personas que ya no son nada.
Que tristes los besos que no dimos.
Que triste las canciones que ya no hablan de nosotros y las estaciones que ya no llevan hacía él.
Pero.
Que bonitos los recuerdos.
Que bonitas las nuevas personas.
Que bonita la sonrisa de las mañanas.
Que bonito dar cariño.
Que bonita la libertad.
Que bonito el pelo al viento y cantar a pleno pulmón.
Que bonitas las miradas desconocidas.
Que bonitas tus manos y que bonita tu cara.
Que bonito volver a bailar.

sábado, 7 de junio de 2014

La puta reina del drama.

Cuando llega la noche y te abres. Te abres de corazón, de mente y de piernas.
Aunque eres todo corazón y poco pensar.
Impulsividad en estado puro.
Miedos a toda hostia, y sin miedo a estrellarte.
Pero cariño, eres todo estrellas.
La puta reina del drama, o todo o nada.
Nada de medias tintas, y todo encaje negro.
Eres un jodido terremoto que arrasa, personas y a ti misma. Sin reparos, ni reparaciones posibles.
Pero todo magia. Y sueños.
Y cigarros colgando de la media sonrisa dibujada.
Te mueres de ganas por todo y vives más intensamente.
Y apasionas y te apasionas. Porque sin pasión la vida es triste.
Arañas y muerdes tus ganas.
Gata.
La puta reina del drama con los ojos azules y la mirada perdida.

martes, 3 de junio de 2014

Y te enamoras mil veces.

A veces pasa.
A veces pasa que pasas por muchas vidas. Y las cambias. Y te enamoras mil veces.
Bailas en el tejado todas las canciones que te regalaron mientras te bebes una taza de recuerdos.
Y sonríes, porque eres así, porque amas amar y que te echen de menos, pero te vas, porque siempre te vas.
Haces música besándote en todas las calles perdidas de la ciudad mientras vuelas.
Sales cada viernes a probar suerte en los sueños.
Pierdes el móvil, y todas las llamadas.
Te comes la boca de todos los desconocidos a los que les robas un beso.
Llover mientras haces sol.
Y cambiar el nombre de todas las calles a 'Libertad'.
Follarnos en cualquier lado, corazones.
Andar descalzos por la carretera en pleno Junio.
Navegar tormentas a base de caricias.
Y no sé.
Querernos, pero sin compromisos. Al menos hasta que se haga de día.

lunes, 2 de junio de 2014

Si...

Si lo que escribes no le gustaría a tu madre sabes que vas por buen camino.
Si te inspiras con Leiva y con la primavera.
Si te muerdes los labios pintados de rojo mientras piensas.
Si vives enamorada y quieres mucho, pero no te atas nunca.
Si le haces el amor a todo aquel que se pase por tu vida. (Y no hablo de físicamente).
Si siempre llevas las ventanas bajadas y dejas que el viento te revuelva el pelo mientras te fumas un cigarro y se refleja el sol en tus gafas.
Si agachas la cabeza y levantas la mirada para sonreír.
Si eres carne de cañón.
Si se te eriza la piel cuando te susurran al oído.
Si vas, y te vas, pero siempre vuelves.
Si te meten mano y te sacan el corazón.
Si lo prefieres hacer todo cara a cara, menos echar de menos.
Si tu súper poder sería la teletransportación.
Si ríes la vida.
Si sueñas con los ojos abiertos.

miércoles, 28 de mayo de 2014

Reír la vida.

A veces para estar bien pensamos que necesitamos algo, o a alguien.
Y sólo necesitamos respirar, relajarnos y enfocar el mundo de otra manera.
Besar los amaneceres, acariciar las tardes y follarnos las noches, pero todo intensamente, como si no hubiera mañana pero sabiendo que lo hay.
Porque es eso, es hacerlo todo al máximo.  Es explotar mientras actúas. Y cantar, cantar a pleno pulmón en la calle.
Y querer reír la vida porque vivirla es de tristes.
Y llorar hasta no poder más, romper a llorar, y romper a reír, pero no romperte.
Bailar mientras caminas. Y cogerte la mano a ti misma porque no necesitas que nadie tire de ti.
Quererte.
Porque siempre empezamos a querer a otros antes que a nosotros.
¿Y que se puede esperar de alguien que no es capaz de quererse a si mismo?
Dejar de vivir la vida de otros, y vivir la nuestra. Vivirnos.

miércoles, 21 de mayo de 2014

Que los finales sin fin son eternos.

Hay cosas que nunca deberíamos hacer, pero que sin embargo hacemos.
Como suplicar amor.
Pedirle a alguien que no te quiere que te quiera.
Y esperar en su puerta, al marcharte, 5 minutos más por si sale a buscarte, porque hay un 1% de probabilidades de que salga. Pero tu sueñas.
Te crees los ''para siempre'', los ''siempre juntos'' y los ''eres mi persona''.
Pero no.
Nadie se queda a tu lado nunca. Nadie permanece.
Y tú, tú das tu todo, esperando que sea suficiente, pero no lo es.
Y te quedas tirada, sola y sin absolutamente nada.
Te vuelves a reconstruir, o lo intentas,  y cuando piensas que vas a volver a estar bien, la jodes, y vuelves a darlo todo.
Y vuelves a pedirle que te quiera, igual con menos sueños entre las manos y con el corazón más hecho pedazos.
Y más cicatrices, y tantas veces que ha salido mal, que ya, directamente, no sueñas.
"Dime a quién vas a besar hasta que te entienda", o ''quién te va a abrazar cuando te deshielas".
Que no tendrás más motivos para quedarte, porque ya nadie te va a pedir que lo hagas.
Y ojalá nos besáramos por última vez. Que los finales sin fin son eternos.
Siempre tú.
Que te has cansado.

miércoles, 7 de mayo de 2014

Algo que ojalá me hubiesen dicho.

Un día te das cuenta de que te has pasado todos los días de tu vida preguntándote que hacías mal, porqué alguien que se supone que te debe querer no te quiere, ni está contigo. Ni te llama, ni te responde los e-mails.
Alguien que te promete siempre la luna, y luego desaparece.
Alguien que no te ha remplazado porque nunca estuviste allí.
Alguien a quien le pides ayuda, cuando la necesitas de verdad, confiando en que esta vez no te va a fallar pero aún así, te vuelve a dejar sola.
Y allí estás tú, que acabas de salir del hospital y confías, confías porque o te aferras a eso o te quedas allí para siempre.
Pasan los días, los meses, y sigues, esperando. Algo que sabías desde el principio que no iba a llegar, porque piensas que no eres suficiente.
Suficientemente lista, suficientemente guapa, delgada, callada, alegre, seria, divertida..
No lees mucho, o lees demasiado, no hablas o no te callas, no sales o sales mucho.
Todo parece mal.
Pero igual no eres tú.
No.
No eres tú.
Y definitivamente, ese alguien se pierde lo mejor de ti. Se pierde tus pasteles, tus risas, tus caídas de culo, tus palabras dulces, tu apoyo incondicional, tus ganas de ir a la playa, o al cine, tus ganas de volar, tus sueños, tu futuro.
Y ojalá alguien me hubiese dicho esto a mí.
Y ojalá alguien le diga a esa persona que yo ya no estoy allí para cuando se acuerde de mí.

lunes, 17 de marzo de 2014

Fracasos.

Se detiene el mundo, y te paralizas.
Te envuelve una especie de espiral de ideas, de momentos y decides que te da miedo morir, y huyes. De ti misma.
Te delatas porque estás acojonada. Y esperas que te encierren, que te lleven. Pero nada.
No pasa absolutamente nada.
Todo sigue igual, exactamente igual. No hay cambios. No te sientes mejor.
Te detienes al completo y esperas que pase algo, un pequeño algo que te haga sentir que sigues viva. Que no te quedaste en la cama del hospital.
Pero no encuentras nada. No reaccionas. No te hieres, porque ya has dejado de sentir los pinchazos.
Y tienes sueño, tanto sueño... A todas horas. Y piensas que si te duermes no te vas a volver a levantar. Te despiertas, cada dos por tres.
Rota, triste, que sé yo.
Pero absolutamente perdida.
Que ya lo dicen, no estar muerta no es lo mismo que estar viva.

domingo, 16 de febrero de 2014

Boca a boca.

Ya hacía tiempo que no escribía aquí. Estaba ocupada viviendo, con él. Día a día, beso a beso.
Pero, aquí estoy, como siempre sin calcetines, desde el polo norte de tu ausencia y con un tazón de té.
Con ganas de comerme el mundo a besos, matar las ganas de tocarte en la prisión de amor de tus brazos.
Escribirte poesías en el pecho mientras duermes, susurrarte te quieros entre besos, boca a boca.
Hacernos el amor desde la mañana a la noche, suaves. Y emborracharnos de vino en una cena, y bailar, bailar más amor, porque bailar contigo es como subir a las nubes y volar, volar durante un instante.
Un instante en el que todo lo demás se vuelve borroso.
Y tu risa, esa risa, la más bonita. Las cosquillas. Las caricias.
Subirnos a un tren, huir.
Besarnos en cada semáforo de las calles de nuestra Barcelona, porque cielo, ahora es nuestra. Se ha convertido en nuestra ciudad de sueños y amor. Música, correr, colarnos en el metro, reírnos.
Yo que sé. Sólo sé que tú, eres, definitivamente, magia.

miércoles, 29 de enero de 2014

Meses.

Que enero más loco.
Un enero lleno de amor. Sí.
Y un enero lleno de estaciones de tren, y vagones vacíos.

Que estúpida.
Carne de cañón.
Si cuando digo que hay 3 opciones,
Siempre pienso en lanzarme.
Pero.

Pero tú.
Esa prisión de abrazos, en la que me encerré con llave.
Como un paracaídas.

Que febrero más romántico.
Un febrero de copas de más.
De camas deshechas, de besos,
los más dulces.

Pero yo,
Complicada,
Pequeña,
Y loca.
Tan loca.
Con tantas ansias de volar.
Desaparecer.

Y pastillas.

Así llegó marzo.
Un marzo triste.
Un marzo que parece haberse comido la primavera.
Pero tú.
Tú, amor, me sacas flores del corazón.

lunes, 13 de enero de 2014

La declaración de amor de las 04:04.

¿Sabes? Siempre es de noche cuando no te tengo, suena Sabina, que no te gusta, me tomo un té y son las cuatro de la mañana.
Me había puesto unas películas, unas que no te gustarían, estoy convencida, pero algo tiene que llenar el silencio que dejas cuando no estás.
Y estirada en la cama, rodeada de papeles, se está bien, como diría Nacho, en el palacio de papel. Me había hartado a escribir sobre vacíos, antes. Sobre vacíos, depresiones, soledad, muerte... Y ahora el único vacío que conozco es el de tu ausencia y ante la idea de la muerte te pido que me mates a besos.
Que sé yo, si con los pies fríos no se piensa bien. Y ya no pienso si no es en ti.
No puedo dormir si no te oigo respirar; si no me abrazas y apoyo la cabeza en tu pecho. Extraño, tú, nosotros. Así tan de repente que asusta. Ha sido, sin lugar a dudas, lanzarse a las vías del tren. Y morir de amor, porque sí, se puede.
Hay algo que no te he contado, dormilón. Cuando te quedas en mi cama a soñar me despierto mil veces a mirarte y susurrarte mil cosas. Te cuento mi peculiar forma de ver el mundo, mis sueños, mis miedos, mi pasado y mis secretos. Y aunque a veces ni te mueves, hay otras en las que me abrazas más fuerte y me parece que me estás protegiendo del mundo, y que allí en tus brazos nada malo puede pasarme. Me atrincheraré en el calor que desprendes y torpemente te querré, como nadie te va a querer nunca.
Contigo, "si hay un fuego aprenderé a arder. Y si empiezo a arder aprenderé a apagarme."

Amor. Tú. Amor tu sonrisa cuando te digo que te quiero. Amor tu cara de recién levantado cuando te subo un zumo. Amor tu risa. Amor tu piel. Amor tu aliento, tus ojos, tu manera de comer huevos fritos, de corregirme todo, de enseñarme cosas constantemente y que aún así pienses que soy inteligente. Amor tu forma de enfadarte, de ponerte celoso, de pasarme mis locuras.
Y aunque podría escribir millones de páginas, y probablemente lo haga, sobre ti, por esta noche ya está bien.

La declaración de amor de las 04:04, corazón.


sábado, 11 de enero de 2014

Soñar con no soñar.

Era una kamikaze con intención de vivir mucho y muy rápido. Irónico.
Tenía las mismas ganas de subirse a un tren sin saber el destino que de tirarse a las vías justo antes de que llegara. Y que locura.
Soñar con no soñar, o algo así.
Tentada por la idea de una muerte cercana aunque no con motivos aparentes para desearla. Era como su pequeño secreto, una obsesión que se colaba furtiva en sus pensamientos y que la colapsaban.

''La muerte'', analizaba. Que idea más bonita. Pensemos, todo lleno de flores, de personas que te quieren de verdad, sentimientos auténticos, nada de fingir. Todo el mundo bien vestido de negro, elegantes, incluso después una fiesta. ¿Por qué no? Se debería celebrar.
Luego hay que añadir en la ecuación al susodicho, al muerto en cuestión. Frío, inmóvil. No necesita decir ni hacer nada para ser el centro de atención. El foco de todas las miradas.
¿Y si todos nos limitáramos a ir bien elegantes, a no decir nada y a no movernos? Claro, como sería lo común nadie se fijaría, pero sería reconfortante.

Volviendo al tema del tren. Siempre que lo esperas debes elegir y tienes 3 opciones: subirte, tirarte o irte de la estación. Quedarse viendo pasar trenes sería absurdo.
Si te subes, se sobreentiende que aceptas un reto, una mal llamada aventura.
Si te tiras, acabas con todo.
Pero si te vas, sigues, exactamente, en el mismo punto en el que lo dejaste.
Por norma debes ir alternando las opciones, y mientras escoges estás de pie en la estación.
¿Tú? ¿Subes, te tiras, huyes o esperas?

jueves, 9 de enero de 2014

Era, y sigue siendo.

Era la chica de los ojos azules y los labios rojos. La que vivía en las nubes y soñaba bonito. La que te preparaba café. La que era absurda. La que se perdía en tu sonrisa y se tropezaba si la mirabas como la mirabas. La que te subía zumo de naranja por las mañanas y se asustaba cuando no encontraba tu mano.Y bueno. Lo sigue siendo.
Es la que te quiere a todas horas, la que se huele la piel cuando se le queda tu olor impregnado. De quien eres inspiración y a quien lames las heridas, hasta que se curan.
Curiosa la vida, que te hace tropezarte así con alguien como ella, alocada, perdida, salvaje, pero que consigue que te encuentres.
Sabes que cuando tocas se pierde, y escribe tonterías sobre amor, porque te quiere como nunca nadie te va a querer.
Es la que baila cuando está sola, con la música a todo volumen. La que te haría el amor cada mañana, y te despertaría con la lengua fuera, jugando a ser un perro. 
La que se va a leer al bosque y se pierde. La que un día desaparece y no vuelve.

Pero tú eres el único que se llevaría consigo, te cogería la mano y te haría correr por toda la ciudad. Y seguro que se perdería pero ahí estarías tú, para decirle 'quieta, yo sé donde estamos'. 

Libérate

Cuando uno escribe debe hacerlo por placer, de manera única, especial. Debe liberarse.
Es por eso que creo fielmente que, aunque usemos a otros escritores de modelo o inspiración, no hay que dejarse llevar hasta el punto de ser un burda imitación, ya que eso limitaría nuestra expresividad, limitaría nuestro potencial, que se vería ofuscado y nuestro arte saldría perjudicado.

Yo, por ejemplo, abuso de la utilización de las comas, y de las ''Y'', que uso también para empezar. Escribo sobre mi misma y sobre amor y rabia, los temas más latentes en mi vida diaria. Uso un lenguaje soez y a veces poco elaborado. Soy inconexa y digo lo que me da la gana, como me da la gana. Sigo a Bukowski, me gusta hablar de sexo, putas y drogas. Me gusta plasmar lo que leo según mi visión y creo que ese es el problema de muchos otros, que leen y plasman sin pasarlo por su filtro, sin ser subjetivos. Simplemente vomitan aquello que leen, como si no fueran capaces de interpretarlo, juzgarlo y adaptarlo a su manera de ver el mundo. Y con mundo hablo de literatura, claro.

¿Podemos ser realmente buenos cuando no somos auténticos?
Como esos artistas que plagian cuadros, las copias son fantásticas, apenas de nota la diferencia si es que se llega a notar, pero la importancia de la obra y el esfuerzo recaerán en aquel que lo creó, independientemente de su habilidad o calidad. Si ese mal llamado artista hubiese dedicado su tiempo a crear en vez de intentar hacer algo que ya estaba hecho tal vez, y sólo tal vez, hubiese superado con creces aquello que intentaba imitar.

Es esa la razón que me motiva a proclamar la libertad de creación, de ser innovadores, de no dejarnos llevar por aquello que está establecido como bueno. Salirnos de los margenes e inventar. Inventarnos. Descubrir.

martes, 7 de enero de 2014

De repente, locuras.

Apareció, como todo aquello que te cambia la vida, sin esperármelo, de repente. Cayó en mis manos igual que el primer libro que leí, incitándome a leer más, y más tarde a escribir. Con él fue distinto tal vez, me incitó a leerle y a escribirle, sí, pero también a querer tocarle. Y por supuesto, no hablo sólo físicamente.
Me creó una necesidad de querer marcarlo, de dejar huella en esa criatura salvaje e incomprendida. 
Fue tanto lo que me maravilló que decidí que debía quererle, ¿como se podía negar alguien hacía la evidencia de tener que hacerlo? Era casi una necesidad, llegaba al punto de querer mirarlo antes que escribir, lo cual es una soberana locura para un escritor. ¿Dónde se habrá visto? 
No estaba enamorada de él, porque la fase de enamoramiento era fugaz, demasiado vulgar. 
Me metí en su vida, paso a paso, como el humo de los cigarros cuando escribes, ni te das cuenta y la habitación ya está atestada. Imagino que él tampoco se dio cuenta, pero me abrió la puerta. Nos follamos, la mente, el cuerpo y los sentidos.
Y mis poetas de mala reputación pasaron a interesarme menos que nada, él sabía tocarme como ninguno, y sin necesidad de palabras bonitas o falsas promesas. Sin flores.
Dejé incluso de respirar, estaba demasiado ocupada queriéndole. Cuando me besó por primera vez todas las canciones de amor pasaron a hablar de nosotros, y las estaciones de tren sólo servían para llevarme con él.
Hizo que el mundo acabara de perder el poco sentido que le restaba, hizo que mi vida se volviera aún más loca. Me hizo completamente suya, sin querer ser yo de nadie hasta aquel momento.

Entendí que aquello era una completa locura cuando me dí cuenta de que prefería no escribir a no sentirlo. 

lunes, 6 de enero de 2014

ÉL.

Él es una de esas personas que cuando se ausentan se te hace un nudo en la garganta. Que cuando no está notas lo vacía que se queda la habitación.
Una de esas personas que huelen a amor, y a las que sólo se puede mirar con absoluta adoración. Y tú, te vuelves diminuta, y das vueltas a su alrededor, y cuando se mueve te mueves. Respiras cuando respira.
Él es ese tío que paciente te mira escribir con una rabia incontrolada, que te observa con detalle acuchillar el teclado, volverte loca por no poder escribir.
Él es ese tío que cuando te quedas sin ideas y no puedes escribir, desesperada, te folla, te quiere, y te abraza.
Que te soporta cuando no hablas.
Él. Que cuando toca no oyes la música, que cuando habla sólo oyes sonidos, no lo entiendes porque estás mirándolo, pero paciente, te lo vuelve a explicar. Porque sabe de todo. Sabe hasta de ti.
Él es lluvia cuando hay sequía, es la cuerda que te lanzan para salir del pozo. Es de los que te prometen cosas que saben que cumplirán.
De los que ya no quedan, de los que te hacen temblar y te hacen querer levantarte cada día a su lado.
Y por raro que suene, también es mío, y me quiere,

sábado, 4 de enero de 2014

Esa puta llamada literatura.

De repente rabia. Rabia. Ira. Montones de ideas y ninguna buena. Se chocan, se destruyen y en la mente empiezan a estallar, supernovas de palabras.
Lees a otros. Lees mierdas mil veces mejores que las tuyas. Mejor redactadas, mejor sentidas, mejor pensadas. Y tú, sólo vomitas, sin parar, un surtidor de cosas que no controlas.
Escribes ¿qué es lo que importa? ¿el método? ¿el contenido? ¿el público?
No, definitivamente, el público no. El público no debería existir, desde que existe no se escribe por voluntad, no se escribe por necesidad, se escribe exclusivamente para gustar a alguien. ¿Para qué?

Aquí estoy yo, escribiendo furiosa, furiosa con los escritores, furiosa con los lectores, furiosa con aquellos que convirtieron una necesidad en un negocio vacío, limitando la escritura. LIMITANDO A LOS AUTORES. Obligándonos a ser conexos y decir aquello que a alguien le va a gustar en vez de escribir aquello que no sale de la punta de la polla. Porqué sí, todos tenemos una polla muy gorda que nos dice, follate al jodido mundo. Y lo haces.

Conexiones de palabras que simplemente no pueden encajar. Hablemos de sexo, hablemos de sexo salvaje como si fuera literatura.
El autor es representado por el hombre, simple, la literatura, por la mujer, debido a la complejidad, la belleza.
Hablemos del cuerpo de una mujer, sensual, insinuante, provocador. Incita a la violación, a follársela por cada calle de la ciudad, forzándola, con un cuchillo en el cuello, obligándola a correrse, marcándole todo el cuerpo con cortes, golpes.
Una mujer con los labios carnosos, rojos, llenos de sangre, mujer con sabor a sangre, piernas largas, kilométricas, de esas que se recorren con la lengua suavecito. Una mujer con una de esas miradas de follame fuerte pero hazme el amor con cariño. De lengua venenosa, uñas limadas, cigarro colgando, escote insinuante y unas tetas vulgares, soeces. Por no hablar de su coño, visitado varias veces al día, lamido, besado, venerado. Perfección.
Hablemos del pobre desgraciado del hombre. Sí, el violador es el desgraciado, un burdo intento humano de alguien que en realidad es un animal salvaje, que no sé controla, ve a la mujer y necesita metersela, empotrarla contra una pared y hacerla gemir, hacer que grite, que estalle su nombre en la boca de aquella puta.
Y para eso no se necesita público. No sé si me explico.

Cambios.

A veces todo aquello que buscamos lo tenemos al lado, pero vamos a ciegas, sin darnos cuenta de que no hay que buscar nada, de que hay que dejarse llevar.

Contigo todo es tan fácil, tan natural como respirar o ponerse unos calcetines. Sencillo.

Y ahora no puedo dormir, pensándote, en qué va a pasar, pero ¿qué más da? Si ahora no hay quien me quite la sonrisa de la boca.

La vida y las vueltas que da.
Tal vez me equivoque y todo salga mal, pero esta noche por primera vez desde hace mucho tiempo no he sentido que me partía en pedazos.

What'll I do if you never wanna come back
Sittin in a city that is always on the attack
What'll I do if you never want me back
Come with me come back we'll live again

And what if I'm only satisfied when I'm at home
Sittin in a city that'll never let me go
What if I'm only satisfied when I'm at home

miércoles, 1 de enero de 2014

La pequeña.



Era una cría perdida entre relatos de Bukowski mientras bebía vino y se preguntaba que era poesía, si era poeta o era musa. Allí, quieta en la cama, rodeada de folios llenos de pensamientos inconexos.


Se podía ver en ella un animal salvaje, con el pelo negro, enredado, sin pantalones, con el carmín corrido de tanto morderse la boca. Eso sí, una manicura francesa perfecta. Era simplicidad compleja.


Tenía una forma muy distinta de ver el mundo, y muchos catalogaban su patético intento de vida de utopía, siempre rodeada de malas compañías que le llenaban el espíritu de amor barato. Amor del malo.


Se relamía las heridas y se llenaba la boca de palabras apasionadas sin aparente destinatario, observaba desconocidos tras una pantalla que no le interesaban una mierda para llenar su vacío existencial mientras ellos fingían que la pequeña niña asustada les importaba.

Y ahí, llenaban sus vidas, extraños ellos, vulgar ella, sintiéndose bien porque alguien le prestaba un mínimo de atención.

Mientras tanto, en el exterior el mundo no paraba de girar, no se detenía, no por ella. No porque no pudiera afrontar los finales iba a cambiar algo. Salvo ella, la pequeña, que se escondía tras un montón de libros y palabras. Que vivía a través de la literatura, que se ponía hasta el culo de benzodiazepinas cuando su mente la privaba de escribir. Y no siempre salía bien, porque cuando algo no le gustaba, lo rasgaba, lo quemaba, incendiaba su mente, hasta se castigaba.

Y si pasaba muchos días sin abrirse su mente castigaba su cuerpo, sin comer, sin dormir, sin parar ni un puto minuto.

Así era ella, un jodida niña loca.

Historias baratas de tardes de tren

El tren no pasaba hasta una hora después y decidí ir a tomar un café. tras un rato caminando entré en la primera cafetería cutre que vi, junto a un hombre bastante guapo, no un chico, un hombre rozando la treintena a quién le escaseaba el pelo ya. Ojos claros, dulces, la barba castaña y un abrigo verde. Nos acercamos a la barra y as la vez, curiosamente, dijimos “un café con leche, largo de café y sin azúcar”. Nos miramos y nos reímos pero no le dimos más importancia y fuimos a sentarnos. Primero pensé que ya que iba a pasar un largo rato en la cafetería podría coger un periódico de al lado de la puerta, y él, justamente, cogió una revista local de al lado y nuestras manos se rozaron. Suspiré y nos miramos amablemente.


Me giré y sin darme cuenta coloqué mi bolso en su mesa, lo retiré rápidamente y me sumergí en el periódico.


Y allí nos pasamos, una hora, ambos leyendo y con nuestro café ya frío a medias.


Me sonó el teléfono y caí en la cuenta de que ya era hora de ir a la estación de tren. Él se levantó también. Pagamos a la vez el 1.40€ , chocamos en la puerta, nos reímos y cuando me giré para irme me dí cuenta de que no me seguía . No es que tuviera que hacerlo claro, ni siquiera habíamos hablado, pero con tanta serie de casualidad imaginé que iríamos en la misma dirección.


Seguí caminando unos pocos metros, decepcionada sin saber porqué, cuando de pronto me tocó el hombro, me dijo que se llamaba Joan y me pasó una servilleta con su número escrito. “Voy con prisa, pero llámame un día si quieres tomar un café”. Una voz preciosa.


Caminé, soñadora a tomar el tren. Y allí mismo fue, donde ensimismada en mis pensamientos y escuchando a Pereza, olvidé la pequeña servilleta en la que tenía anotado su número.