No es fácil hablar de cuando estás triste. Todos podemos hablar de cuando estamos contentos, felices, alegres, enamorados.
Pero. Describe tristeza, dime cómo es la desesperación, explícame cómo te rompes al respirar y dónde perdiste las piezas que le faltan a tu corazón. Cuéntame como es eso de perder todas las batallas y no saber si es que peleas mal o si que tu ejército tiene demasiadas bajas.
Es fácil explicar que has estado triste, pero no decir que lo estás.
Es fácil contar que estás contento, tienes ganas de reír y sonríes todo el rato, las mariposas en el estómago y esas cosas que todos sabemos.
Sin embargo, cuando estás triste se te hace imposible decirle a alguien que lo estás. Es tu secreto, bajo llave. Y la pregunta de siempre, ¿por qué? Porqué estás triste o porqué no estás contento, que aunque lo parezca, no siempre es lo mismo.
Es más sencillo contar como te coge de la mano y te hace volar o como te llena de besos y hace que dejar de respirar sea vivir más intensamente.
Pero cuando estás triste, ¿cómo explicas que se te quiebra la piel y que por las brechas se escapan los sueños?
Es más fácil estar feliz, aunque no sea fácil saber estarlo.
miércoles, 3 de diciembre de 2014
Cuando estás triste.
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