Me gustaría ser la chica.
La chica.
Esa que jamás olvidas. Esa que te cambia la vida y te enseña a reír más bonito.
Que te muestra la vida como ella lo ve.
Esa que cuando menos te lo esperas se va y te rompe.
Te deja completamente herido.
Y ya es imposible olvidar que hubiese pasado si no se hubiese marchado.
Entonces ves su mirada en todos los espejos y sientes su olor en todas las flores. Notas su piel cada vez que te pilla la lluvia en mitad de la ciudad. Su risa te resuena en la cabeza. Y su sonrisa. Esa se queda clavada en tu pecho. Aquella sonrisa que pensabas que sólo dibujaba en su cara para tí. Que le llenaba la cara.
Esa, que cuando se va te deja tirado en un bar.
La que hizo una banda sonora para tu vida. Una canción para cada momento. Incluso para aquellos en los que no está.
Esa chica que te despierta en mitad de la noche para llevarte a ver las estrellas al punto más alto de una ciudad que siempre ligarás a su nombre. Porque no habrá calle donde no te haya besado.
Esa que está completamente loca y te vuelve loco.
Que te hace las cosas fáciles difíciles pero que te encanta su forma de hacerlo.
Que te coge la mano y te hace cruzar la calle con todos los semáforos en verde.
Esa que te hace creer que todo el mundo está ciego y que tú eres el único que ve.
Tu puta luz cada mañana.
Aquella que te folla donde y cuando quiere, el corazón.
Esa que siempre te decía 'sólo somos nosotros'.
Que con ella no te hace falta ni respirar.
Porque morir de amor también es morir.
Y cuando se va mata.
Ella. Que siempre lo da todo. Y cuando no le queda más se va.