Noche. ÉL, y ella, por supuesto.
-¿Qué es lo que quieres de mí? -preguntó ella, entre risas.
Y en ese momento cambió todo, porqué no obtuvo la respuesta que esperaba.
-Te quiero a ti, quiero tu amor.
Y claro, ¿como le iba dar ella algo que no poseía? . Una sonrisa fugaz y su reflejo triste en los ojos.
-Sabes que eso no puedo dártelo, que no es algo que esté en mis manos.
-Cuándo lo esté, porque lo estará, no será para mí, ¿verdad?
Y por primera vez, dudó.