miércoles, 28 de mayo de 2014

Reír la vida.

A veces para estar bien pensamos que necesitamos algo, o a alguien.
Y sólo necesitamos respirar, relajarnos y enfocar el mundo de otra manera.
Besar los amaneceres, acariciar las tardes y follarnos las noches, pero todo intensamente, como si no hubiera mañana pero sabiendo que lo hay.
Porque es eso, es hacerlo todo al máximo.  Es explotar mientras actúas. Y cantar, cantar a pleno pulmón en la calle.
Y querer reír la vida porque vivirla es de tristes.
Y llorar hasta no poder más, romper a llorar, y romper a reír, pero no romperte.
Bailar mientras caminas. Y cogerte la mano a ti misma porque no necesitas que nadie tire de ti.
Quererte.
Porque siempre empezamos a querer a otros antes que a nosotros.
¿Y que se puede esperar de alguien que no es capaz de quererse a si mismo?
Dejar de vivir la vida de otros, y vivir la nuestra. Vivirnos.

miércoles, 21 de mayo de 2014

Que los finales sin fin son eternos.

Hay cosas que nunca deberíamos hacer, pero que sin embargo hacemos.
Como suplicar amor.
Pedirle a alguien que no te quiere que te quiera.
Y esperar en su puerta, al marcharte, 5 minutos más por si sale a buscarte, porque hay un 1% de probabilidades de que salga. Pero tu sueñas.
Te crees los ''para siempre'', los ''siempre juntos'' y los ''eres mi persona''.
Pero no.
Nadie se queda a tu lado nunca. Nadie permanece.
Y tú, tú das tu todo, esperando que sea suficiente, pero no lo es.
Y te quedas tirada, sola y sin absolutamente nada.
Te vuelves a reconstruir, o lo intentas,  y cuando piensas que vas a volver a estar bien, la jodes, y vuelves a darlo todo.
Y vuelves a pedirle que te quiera, igual con menos sueños entre las manos y con el corazón más hecho pedazos.
Y más cicatrices, y tantas veces que ha salido mal, que ya, directamente, no sueñas.
"Dime a quién vas a besar hasta que te entienda", o ''quién te va a abrazar cuando te deshielas".
Que no tendrás más motivos para quedarte, porque ya nadie te va a pedir que lo hagas.
Y ojalá nos besáramos por última vez. Que los finales sin fin son eternos.
Siempre tú.
Que te has cansado.

miércoles, 7 de mayo de 2014

Algo que ojalá me hubiesen dicho.

Un día te das cuenta de que te has pasado todos los días de tu vida preguntándote que hacías mal, porqué alguien que se supone que te debe querer no te quiere, ni está contigo. Ni te llama, ni te responde los e-mails.
Alguien que te promete siempre la luna, y luego desaparece.
Alguien que no te ha remplazado porque nunca estuviste allí.
Alguien a quien le pides ayuda, cuando la necesitas de verdad, confiando en que esta vez no te va a fallar pero aún así, te vuelve a dejar sola.
Y allí estás tú, que acabas de salir del hospital y confías, confías porque o te aferras a eso o te quedas allí para siempre.
Pasan los días, los meses, y sigues, esperando. Algo que sabías desde el principio que no iba a llegar, porque piensas que no eres suficiente.
Suficientemente lista, suficientemente guapa, delgada, callada, alegre, seria, divertida..
No lees mucho, o lees demasiado, no hablas o no te callas, no sales o sales mucho.
Todo parece mal.
Pero igual no eres tú.
No.
No eres tú.
Y definitivamente, ese alguien se pierde lo mejor de ti. Se pierde tus pasteles, tus risas, tus caídas de culo, tus palabras dulces, tu apoyo incondicional, tus ganas de ir a la playa, o al cine, tus ganas de volar, tus sueños, tu futuro.
Y ojalá alguien me hubiese dicho esto a mí.
Y ojalá alguien le diga a esa persona que yo ya no estoy allí para cuando se acuerde de mí.