Tenía por ojos dos inviernos tormentosos.
Su sonrisa era el verano más caluroso de tu vida, pero su boca era como un agujero negro de perversión.
Podías unir sus lunares y en su piel seguro encontrabas constelaciones más bonitas que las del cielo.
No podrías bañarte en ningún mar más frío que su ausencia.
Y ningún amanecer era más bonito que verla despertar.
Coger su mano era acariciar la libertad.
Besarla era sentirte tocar las estrellas la noche más oscura de tu vida.
No podía decirte que todo iba a ir bien, pero podía abrazar tus temores hasta que casi dejaran de existir.
Podías morir de amor al escucharla reír.
Tenía una forma especial de hacerte cosquillas en el corazón.
Con ella no se sentían mariposas en el estómago; se sentían huracanes por cada parte del cuerpo.
La mejor música eran sus gemidos al hacerte el amor y al hacerlo era como tu canción preferida de los Rolling.
Sabía ronronear como una gata, mirarte como una puta y sonreírte como una niña.
Dejaba caer el vestido que llevaba esa noche y descubrías que la octava maravilla era su piel.
Su cuerpo era el mapa del tesoro más sucio que puedas encontrar.
Tocarla era casi convertirse en primavera.
Su dulzura se perdía en alguna de sus palabras y se convertía en un animal.
Ella era como la vida misma. Pero más puta y mucho más guapa.
Tan perdida. Tan asustada.
Tardó en marcharse lo que se tarda en decir 'no te vayas'.
martes, 19 de agosto de 2014
Convertirse en primavera.
miércoles, 13 de agosto de 2014
Que si no duele no importa.
Cuento contigo una vez más y me vuelves a decir que sí. Como si me hubiese ido yo.
Que no funciono, que estoy rota de hace tiempo y no me puedo reparar.
Esto no es una película de buenos y malos, ni nosotros vamos a tener un final feliz.
Eramos un 'tira y afloja' continuo. El 'ni contigo ni sin ti' todos los días.
Y nos dolemos.
Pero como dice Felina ''no podemos estar solos los dos juntos''.
Que aunque te fueras te duele.
Y eso me hace feliz.
Que si no duele no importa.
Ojalá dejes de tener miedo, tú, que me enseñaste a mí a no tenerlo.
No sé.
Sabes que yo siempre te voy a recordar, o lo que es lo mismo, nunca te voy a olvidar.
Me rompiste el corazón justo antes de que dejara de latir. Y menos mal.
Aunque ahora me digas que no quieres a otra persona como yo en tu vida, ya te la arrasará otra más bonita. O más perdida.
Aunque me digas que no hay nadie más como yo.
Aunque no quieras querer a nadie más.
Bueno.
Es cierto, no es probable que vuelvas a tener a alguien como me tuviste a mí, pero eso es porque no se suele regalar el corazón.
Ahora, búscate a alguien mejor.
domingo, 3 de agosto de 2014
Aún.
Aún pienso. Pienso en como terminaste conmigo quebrándome el poco corazón que me quedaba.
Pienso, en que aún me quieres y aún te quiero, pero que ya no seremos nada.
En que dejé de ser tu niña para ser sólo otra extraña de la que te conoces cada rincón de piel y a quién recorriste cada lunar con los labios.
Pienso en qué pasaría si te viera en la calle. En nuestras calles. Y no te pudiera coger de la mano para tirar de ti.
Y tú, que sabes que hay otros, a otros que quiero, sigues ahí pellizcándome los sueños que habíamos prometido cumplir juntos.
Ojalá pudieramos volver a la primera vez y decirnos que nos vamos a destrozar. Ojalá pudieramos cambiar que yo estubiera tan loca y tú tan perdido.
De momento sólo sé que eres tú el primero que me toca el corazón. Y también espero que no seas el último.
Ojalá cumplieras tu promesa de seguirme a cualquier rincón del mundo, porque yo estoy cubriendote de las balas y me queda poco para caer.
Para siempre nosotros nunca juntos.