miércoles, 3 de diciembre de 2014

Cuando estás triste.

No es fácil hablar de cuando estás triste. Todos podemos hablar de cuando estamos contentos, felices, alegres, enamorados.
Pero. Describe tristeza, dime cómo es la desesperación, explícame cómo te rompes al respirar y dónde perdiste las piezas que le faltan a tu corazón. Cuéntame como es eso de perder todas las batallas y no saber si es que peleas mal o si que tu ejército tiene demasiadas bajas.
Es fácil explicar que has estado triste, pero no decir que lo estás.
Es fácil contar que estás contento, tienes ganas de reír y sonríes todo el rato, las mariposas en el estómago y esas cosas que todos sabemos.
Sin embargo, cuando estás triste se te hace imposible decirle a alguien que lo estás. Es tu secreto, bajo llave. Y la pregunta de siempre, ¿por qué? Porqué estás triste o porqué no estás contento, que aunque lo parezca, no siempre es lo mismo.
Es más sencillo contar como te coge de la mano y te hace volar o como te llena de besos y hace que dejar de respirar sea vivir más intensamente.
Pero cuando estás triste, ¿cómo explicas que se te quiebra la piel y que por las brechas se escapan los sueños?
Es más fácil estar feliz, aunque no sea fácil saber estarlo.