Brillaban la luces de la ciudad mientras se alejaba.
Sonaba Explosions In The Sky y soñaba con volver.
Un apartamento diminuto que siempre huele a café. Con el suelo lleno de libros y papeles arrugados. Las paredes abarrotadas de fotografías y en la mesa un par de paquetes de tabaco y un cenicero atestado. Todo el día sonando The XX o Leiva. Algo así, imagino. Un colchón el suelo con las sábanas manchadas de carmín y en la encimera pizza de la noche anterior. Y olería a besos, a amor y sexo.
Entre los libros, ropa tirada y las llaves totalmente pérdidas.
Todos los miércoles serían de cine.
La nevera estaría llena de cervezas y algún pedazo de queso.
Estoy segura de que tendría un par de camisas de algún hombre del que ya no recordaría ni el nombre, y una guitarra por si alguno de los que venía, a parte de saber tocarme, la supiera tocar.
Todo lleno de luces tenues y velas de colores.
Dos gatos negros. Y la de los ojos azules.
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