jueves, 9 de enero de 2014

Era, y sigue siendo.

Era la chica de los ojos azules y los labios rojos. La que vivía en las nubes y soñaba bonito. La que te preparaba café. La que era absurda. La que se perdía en tu sonrisa y se tropezaba si la mirabas como la mirabas. La que te subía zumo de naranja por las mañanas y se asustaba cuando no encontraba tu mano.Y bueno. Lo sigue siendo.
Es la que te quiere a todas horas, la que se huele la piel cuando se le queda tu olor impregnado. De quien eres inspiración y a quien lames las heridas, hasta que se curan.
Curiosa la vida, que te hace tropezarte así con alguien como ella, alocada, perdida, salvaje, pero que consigue que te encuentres.
Sabes que cuando tocas se pierde, y escribe tonterías sobre amor, porque te quiere como nunca nadie te va a querer.
Es la que baila cuando está sola, con la música a todo volumen. La que te haría el amor cada mañana, y te despertaría con la lengua fuera, jugando a ser un perro. 
La que se va a leer al bosque y se pierde. La que un día desaparece y no vuelve.

Pero tú eres el único que se llevaría consigo, te cogería la mano y te haría correr por toda la ciudad. Y seguro que se perdería pero ahí estarías tú, para decirle 'quieta, yo sé donde estamos'. 

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