Se detiene el mundo, y te paralizas.
Te envuelve una especie de espiral de ideas, de momentos y decides que te da miedo morir, y huyes. De ti misma.
Te delatas porque estás acojonada. Y esperas que te encierren, que te lleven. Pero nada.
No pasa absolutamente nada.
Todo sigue igual, exactamente igual. No hay cambios. No te sientes mejor.
Te detienes al completo y esperas que pase algo, un pequeño algo que te haga sentir que sigues viva. Que no te quedaste en la cama del hospital.
Pero no encuentras nada. No reaccionas. No te hieres, porque ya has dejado de sentir los pinchazos.
Y tienes sueño, tanto sueño... A todas horas. Y piensas que si te duermes no te vas a volver a levantar. Te despiertas, cada dos por tres.
Rota, triste, que sé yo.
Pero absolutamente perdida.
Que ya lo dicen, no estar muerta no es lo mismo que estar viva.
lunes, 17 de marzo de 2014
Fracasos.
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